sábado, 21 de abril de 2007

VIVE EN "COMPARTIMIENTOS ESTANCOS AL DIA"

VIVE EN
“COMPARTIMIENTOS ESTANCOS AL DIA”


Alguna vez un señor leyó las veintidós palabras que le ayudaron a vivir libre de preocupaciones: “ Lo principal para nosotros no es ver lo que se haya vagamente lejos, sino lo que está claramente a la mano.”

¿Cuál era entonces, el secreto de su triunfo? Manifestó que este era debido a lo que llamó vivir en “compartimientos estancos al día”. ¿Qué quería decir con esto? Pocos meses antes de hablar en otra ciudad, este señor, había cruzado el Atlántico en un gran paquebote donde el capitán de pie en el puente, podía apretar un botón y, zas, se producía un estrépito de maquinaria y varias partes del barco quedaban aisladas entre ellas, aisladas en compartimientos estancos. Y les dijo a los estudiantes: “ Ahora bien cada uno de ustedes es una organización mucho mas maravillosa que el gran paquebote, y efectúa un viaje mas largo. Lo que les pido es que aprendan a manejar la maquinaria que les permita vivir en compartimientos estancos al día, como el mejor modo de garantizar la seguridad del viaje. Suban al puente y comprueben si por lo menos los grandes mamparos funcionan bien. Aprieten el botón y escuchen, en todos los niveles de sus vidas, las puertas de hierro que cierran el Pasado, los ayeres muertos. Aprieten otro botón y cierren, con una cortina metálica, el Futuro, los mañanas que no han nacido. Así quedarán seguros, seguros por hoy... ¡Cierren el pasado! Dejen que el pasado entierre a sus muertos. Cierren los ayeres que han apresurado la marcha de los necios hacia un triste fin... Llevar hoy la carga de mañana unida a la de ayer hace vacilar al más vigoroso. Cerremos el futuro tan apretadamente como el pasado... El futuro es hoy... No hay mañana. El día de la salvación del hombre es aquí, ahora. El despilfarro de energías, la angustia mental y los desarreglos nerviosos estorban los pasados del hombre que siente ansiedad por el futuro...Cierren pues apretadamente los mamparos a proa y a popa y dispónganse a cultivar el hábito de una vida en compartimientos estancos al día”.

¿Quiso decir acaso este señor que no debemos hacer esfuerzo alguno para preparar el futuro? No. En absoluto. Pero continuó diciendo en ese discurso que el mejor modo de preparase para el mañana es concentrarse, con toda la inteligencia, todo el entusiasmo, en hacer soberbiamente hoy el trabajo de hoy. Es este el único modo en que uno puede preparase para el futuro.
Te invito a comenzar el día con la oración de Cristo: “Danos hoy el pan nuestro de cada día”.

Recordemos que esta oración pide el pan solamente para hoy. No se queja del pan rancio que comimos ayer y no dice tampoco: ¡Oh, Dios mío! Ha llovido muy poco últimamente en la zona triguera y podemos tener otra sequía. Si es así, ¿cómo podré obtener mi pan el próximo otoño? O supongamos que pierdo mi colocación... ¡Oh, Dios mío! ¿Cómo podré conseguir entonces mi pan cotidiano?”
No, esta oración nos enseña a pedir solamente el pan de hoy. El pan de hoy es el único pan que se puede comer.






Hace años un filosofo sin un centavo deambulaba por un país pedregoso donde las gentes se ganaban la vida de modo muy duro. Un día se congregó una multitud a su alrededor en una altura. Y el filosofo pronunció lo que constituye probablemente el discurso mas citado de todos los tiempos: “No os cuidéis del mañana, porque el mañana cuidara de sus propias cosas. Cada día trae su afán.”

Muchos han rechazado estas palabras de Jesús: “No os cuidéis del mañana”. Han rechazado estas palabras como un consejo de perfección, como cosa de misticismo oriental. Y dicen: “Tengo que cuidarme del mañana. Tengo que asegurarme para proteger a mi familia. Tengo que ahorrar dinero para mi vejez. Tengo que establecer planes y prepárame para salir adelante.”

¡Claro que sí! Ello es indudable. Lo que pasa es que esas palabras de Jesús, traducidas hace mas de trescientos años, no significan hoy lo que significaban durante el reinado del Rey Jacobo. Hace trescientos años la palabra thought (“cuidado”) significaba frecuentemente ansiedad. Las modernas versiones de la Biblia citan a Jesús con más exactitud al decir: “No tengáis ansiedad por el mañana.”

Hay que cuidar el mañana por todos los medios, meditando, proyectando y preparándose. Pero sin ansiedades.

Tu y yo estamos en este instante en el lugar en que se encuentran dos eternidades: el vasto pasado que ya no volverá y el futuro que avanza hasta la ultima sílaba del tiempo. No nos es posible vivir en ninguna de estas dos eternidades, ni siquiera durante una fracción de segundo. Pero, por intentar hacerlo, podemos quebrantar nuestros cuerpos y nuestros espíritus. Por tanto, contentémonos con vivir el único tiempo que nos está permitido vivir: desde ahora y hasta la hora de acostarnos. “Todo el mundo puede soportar su carga, por pesada que sea, hasta la noche. Todo el mundo puede realizar su trabajo, por duro que sea, durante un día. Todos pueden vivir suavemente, pacientemente, de modo amable y puro, hasta que el sol se ponga. Y eso es todo lo que la vida realmente significa”.

Una de las cosas más trágicas acerca de la naturaleza humana que yo conozca es la tendencia de todos nosotros a escapar de la vida. Todos soñamos con un mágico jardín de rosas que vemos en horizonte, en lugar de disfrutar de las rosas que florecen al pie de nuestras ventanas.
Cabe preguntarse: ¿Por qué somos tan necios, tan trágicamente necios?
Alguien escribió: “Que extraña es nuestra breve procesión por la vida” El niño dice: Cuando sea un chico grande. Pero ¿qué es eso? El chico grande dice: Cuando sea mayor. Y el mayor: Cuando me case. Pero ¿qué es ser casado, en fin de cuentas? El pensamiento cambia a: Cuando pueda retirarme. Y después, cuando llega el retiro, se vuelve la vista hacia el paisaje atravesado; parece correr por él un viento frío. Hay algo que no se ha logrado y que desaparece. La vida, según lo aprendemos demasiado tarde, está en vivir, en el tejido de cada día y cada hora.

En este sentido te invito a colocar en tu mesa, algo tan simple como, una piedra en la que esta grabada la palabra: HOY. Y, al levantarte todas las mañanas y leas: Cierres las puertas de hierro al pasado y al futuro. Vive la vida en compartimientos estancos al día.









Ten este poema a la vista todas las mañanas:




SALUTACION AL ALBA

¡Mira este día!
Porque es la vida, la mismísima vida de la vida.
En su breve curso
están todas las verdades y realidades de tu existencia:
la bendición del desarrollo,
la gloria de la acción,
el esplendor de las realizaciones...
Porque el ayer es solo un sueño
y el mañana sólo una visión,
pero el hoy bien vivido hace de todo ayer un sueño
de felicidad
y de cada mañana una visión de esperanza.
¡Mira bien, pues, a este día!
Tal es la salutación del alba.




Recopilado por: Lic. Eduardo Rivas

1 comentario:

NACOSTA04 dijo...

Siempre es bueno tener como regla sana y de crecimiento, disculpe! No solo una regla un hábito que nos ayuda a sanar, es saber cuándo se acaba una etapa de la vida. En varias ocasiones nuestro terco hábito de vivir nos lleva a un apego afectivo, laboral o de lo que hacemos en la vida, etc. Nos quedamos paralizados en permanecer en ese capitulo y lo repetimos constantemente obviando los nuevos caminos que nos esperan para ser recorridos, el famoso estancamiento. Nos hace capaz de perder alegrías y el verdadero sentido de la existencia. Hay que cerrar círculos y es importante hacerlo porque hay momentos de la vida que se van clausurando. Cuando se acaba una relación se acaba, se termina la relación, pero la vida continua y el camino al aprendizaje no se termina. Muchas veces nos pasamos la mitad de nuestras vidas confundiéndonos en el porque o en los porqués, porque se fue, porque me votaron, el porque no me quiere o el porque estoy vieja……… y resulta que no se dan cuenta que en el presente todavía buscan el porque de lo que ya paso, y lo peor son capaces de mezclarlo y luego se convierte en una merengada de los porqués en tu vida, en Cualquier relación y en la forma que se termine se acabo, no hay relación, no hay que agotar el presente en tantos porqués del pasado. La vida es un libro, tu escoges el libro, tu vas leyendo pagina por pagina si en realidad eres atento a tu libro no retrocedes las paginas para seguir leyendo lo que ya hiciste, siempre hay que pasar la pagina y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado.

Me gusta su poema.